Segunda clase: el ascenso del fascismo en Italia

Durante todas las clases he tratado de seguir el esquema del libro y no explicar más allá de lo que en él aparece de forma que el alumnado cuente con esa seguridad y ese punto de partida para estudiar. Sin embargo no he sido constante en la forma de impartir la clase, pero esto ha sido de forma intencionada, pues, pretendo con ello que mantengan la atención a lo largo de todo el tema y más sabiendo que se trata de una clase a la que a la inmensa mayoría no le gusta la asignatura.
En este sentido, y entendiendo que hacía ya más de tres días que había explicado el primer punto del tema (con un fin de semana de por medio), traté de iniciar la segunda clase con una actividad que, finalmente, pareció tener éxito: realicé un role play en el que, dos alumnas y un alumno que se habían ofrecido voluntarios para hacerlo, representaron el papel de tres candidatos a elecciones en la década de los 20 e inicio de los 30. Uno representaba a un partido de ideología fascista, otro a uno comunista y un tercero a uno fascista. El resto de la clase representaría en su mayoría a obreros, y un pequeño grupo a la burguesía.
Durante la actividad fui lanzando preguntas a los supuestos candidatos sin que ellos dijesen en ningún momento cuál era su partido ni se adscribieran a una ideología. Les pregunté por cómo solucionarían la crisis económica, qué medidas tomarían con respecto al paro, cuál era su idea de nación y soberanía, etc. Finalmente pregunté al conjunto de la clase cuál era cada uno, y pregunté a cada uno de los sectores, metidos en su papel, qué partido defendía mejor sus intereses, cuál les convencía más, etc.
La actividad me sirvió, por una parte para recordar el primer punto impartido la semana anterior, y, en segundo lugar, para crear el contexto del que partiría el siguiente punto: el ascenso del fascismo en Italia. De nuevo recurrí para ello a una presentación de diapositivas, y elaboré un eje cronológico en el que iban apareciendo de forma ordenada los hechos explicados.