No hispanohablantes

A lo largo de las semanas que hemos estado presentes en el centro, hemos podido identificar a algunos alumnos y alumnas inmigrantes que llegan al instituto sin saber hablar español, a menudo ni una sola palabra, y esto no sólo comporta un contratiempo en el trabajo del profesorado, sino que supone también un auténtico drama personal para cada uno de estos alumnos. Es bastante frecuente que éstos no sólo presenten problemas lingüísticos, sino que se enfrentan a tremendos problemas en relación a su integración: suelen ser ignorados por sus compañeros, incapaces de comunicarse con ellos, no cuentan con la ayuda necesaria a la hora de realizar determinadas tareas, etc.
Además, un problema añadido es el hecho de que hablen idiomas que a menudo no son conocidos por el personal del centro. El caso más generalizado en nuestro caso es el de inmigrantes paquistaníes que están llegando en estos días al centro para matricularse en cursos de ESO, tal y como viene indicado en su documentación y las notificaciones de Consellería y el Ayuntamiento de Orihuela.
Encontramos dos tipos de alumnos en este sentido: aquellos que hablan idiomas como el inglés o el francés y que suelen tener menos problemas, ya que para ellos se habilitan horas de clases de español. Muchos compañeros nuestros del Máster, de la especialidad de lengua extranjera, están dedicando buena parte de sus horas de prácticas a enseñar español a estos alumnos y alumnas. Tal es el caso de dos niñas de 2º y 3º de ESO que llegaron hace apenas una semana al centro procedentes de Pakistán pero que, por suerte, saben hablar un inglés perfecto, pues en su país habían asistido a clases en un centro inglés.
Pero un segundo grupo es el de los alumnos que no conocen lenguas que nos son más familiares, y que se enfrentan a serios problemas de integración y de progreso en el currículum. Hemos podido conocer el caso de otro paquistaní que tan sólo habla urdu, y que por tanto es incapaz de comunicarse con cualquier miembro del centro. A él se le dedican muchas horas de buena parte de la plantilla del centro como cada uno de sus profesores, la orientadora e incluso el jefe de estudios, que tratan de enseñarle los conceptos más básicos y necesarios como son los saludos, presentarse, etc.
En cualquier caso, pese a los enormes esfuerzos de los miembros del centro, la experiencia que estamos viviendo, nos permite poder señalar una notable deficiencia en el sistema educativo español ante estos casos, y además nos ha servido para conocer un poco más de cerca el inmenso drama al que se enfrentan estos alumnos y alumnas.