En busca del error histórico

Uno de los ejercicios que más divierten y entretienen al público en general es la búsqueda de errores y gazapos en películas y series de televisión. Dentro de este ejercicio, los errores históricos son los que gozan de más variedad, bien por errores técnicos como de documentación. Muy sonados son los ejemplos de gladiadores luchando con relojes de pulsera y zapatillas deportivas, o aviones que sobrevuelan las playas de Troya en torno al siglo XII a. C. Aunque con mucha frecuencia (como en los casos que proponemos), estos errores son algo consciente, con objetivos comerciales o de argumento, enseñar a los alumnos a localizar estos errores, pero sobre todo, a razonarlos, puede ser un ejercicio muy útil y didáctico, además de muy entretenido para ellos.
Mamuts construyendo pirámides en Egipto
Sin embargo, ¿es posible aplicar esto a la Prehistoria? Ya hablamos en una entrada anterior acerca de las pocas producciones cinematográficas ambientadas en la Prehistoria, y muy pocas de ellas se pueden mostrar a los alumnos, ni resultan interesantes en este sentido. Así pues, la idea sería que el propio docente localizase algunos de estos errores en forma de pequeñas escenas y fotogramas que se llevarán seleccionados al aula, de forma que los estudiantes tan sólo tengan que identificar el error que nosotros ya hemos reconocido de forma previa. 
Esta actividad habría que realizarla al final de una secuencia teórica, una vez explicados todos los contenidos necesarios, de forma que el estudiante disponga de argumentos y recursos suficientes para razonar y justificar sus comentarios.

Algunos ejemplos interesantes para esta actividad:

En esta imagen, podemos ver una de las características de los Picapiedra que más chocan con la realidad histórica: los Picapiedra convivían con dinosaurios; esto puede ser interesante para que los alumnos establezcan una secuencia cronológica y comprendan que humanos y dinosaurios nunca convivieron. Además, entre otros muchos errores, Pablo sostiene una cámara de fotos.

Aunque el dientes de sable y el mamut lanudo nunca vivieron en África, en la película 10.000 no sólo lo hacen, sino que, además, en el caso de los segundos, ayudaron en la construcción de las pirámides. Por si esto no fuera suficiente, los hombres de la Prehistoria que retrata la película se referían al felino como "dientes de sable", aún cuando los sables no habían sido inventados. 





Aunque los dinosaurios se extinguieron hace 65 millones de años, en la película Hace un millón de años (One million years BC), Raquel Welch desafiaba las leyes de la paleontología y se enfrentaba a ellos, y además lo hacía en minifalda, con un increíble peinado y una depilación poco probable en la época. Además sus rasgos poco tenían que ver con los que habría tenido un ser humano de aquel momento.